Artículo - Valores Humanos


POR LETICIA MAGALLÓN / SEPTIEMBRE 2020



“Todas las tareas de la vida que se desarrollan dentro de las leyes y se procura la armonía entre los seres, llegan a la conciencia bajo la forma de amor, podemos decir que este es el control de la salvación y el signo de la salud.

La capacidad de observar en forma vehemente y minuciosa las cosas del ambiente (lo que para nosotros pueden ser completamente insignificantes) es sin duda una forma de amor; el amor le hace ver al niño lo invisible; esta absorción activa, ardiente, minuciosa y constante del amor, es una característica de la infancia.
“Citó, María Montessori.

En los primeros años de formación del ser humano, el amor es de vital importancia en el desarrollo de la personalidad. Recordemos el enorme poder de la mente absorbente y que está presente desde su nacimiento y a lo largo de su vida.

“El amor del niño es puro en contrastes; ama porque asimila, porque la naturaleza le manda hacerlo así y esa asimilación le absorbe tanto, que forma parte de su propia vida y así se crea a sí mismo. ”Citó, María Montessori.

Los padres son custodios protectores de la formación del niño y los Guías Montessori tienen una misión muy importante en la educación del carácter y de la personalidad del niño, de ese ser humano que se está gestando en su crecimiento día tras día. Los padres y los guías Montessori (maestros) somos parte del ambiente donde asimilan, los niños, los valores humanos que forjan su carácter y su personalidad; por eso debemos ser congruentes con nuestra forma de pensar, sentir y actuar, en las actitudes y comportamientos con los niños (al niño no se le puede engañar).

Cuando el niño recibe amor a través del trato personal, lo va a reflejar en lograr ser un ser humano amable, si recibe bondad en el trato con el mismo, el niño va a responder de la misma forma con sus semejantes. Sí somos justos con el niño o con el alumno, va a ser una persona que buscará la justicia en sus actos y en sus decisiones, sí somos ordenados, limpios y respetuosos, el niño tiende a ser ordenado, limpio y respetuoso; sí somos tolerantes, empáticos, buscará actuar de igual manera, sí recibe apoyo y ayuda por parte del Guía (maestro) en su desarrollo personal, él sabrá actuar de igual forma. Sí estamos creando un clima de respeto y libertad, él será respetuoso y sabrá actuar de manera autónoma, independente, y creativa respetando a sus semejantes, si ayudamos al niño de manera desinteresada él sabrá ser solidario, generoso y colaborativo con los demás.

En Centro Montessori de León estamos creando un ambiente: armónico, de orden, respeto, comunicación asertiva, de escucha activa, de aceptación y reconocimiento con los alumnos en su ambiente escolar en donde se desarrollan, tanto física, emocional, mental y espiritualmente ; estamos logrando propiciar seres felices, contentos, optimistas, realizados y con una alta autoestima y valoración de sus propias capacidades para enfrentar la vida con optimismo, alegría, creatividad y servicio a los demás.

Estamos propiciando con la ayuda de sus padres, una vida plena, satisfecha y preparada para las enfrentar las vicisitudes que tendrán que resolver en su camino y poder tomar buenas decisiones.